viernes, 31 de agosto de 2012

PEREGRINOS - La isla prohibida -Año III. Nº 144

0 comentarios
 

 

Esteban Chartrand - Paisaje - 1880
Esteban Chartrand - Paisaje - 1880  (Museo de Bellas Artes de Cuba, La Habana)

Pintura

Casi siempre, en las piezas de Chartrand señoreaba la palma real, dueña por antonomasia del perfil más común de los campos cubanos y propuesta como símbolo de soberanía nacional –no ausente de cierto aire romántico–, pleno de gallardía como la consideramos en nuestros días. El sentido romántico de estos paisajes que, sin dudas, permea las obras de la mayoría de los paisajistas cubanos de la época –y, en especial, las del artista - asume estos tintes tropicales resueltos de una forma muy personal y local en la representación temática. Casi todas las obras del maestro matancero transparentan con maestría la incertidumbre del crepúsculo o la posible sorpresa de la aurora, demostrando el dominio de la pincelada y las posibilidades de la representación del claro-oscuro, los que saborea al representar las sombras de la tarde o las pinceladas de luz del amanecer sobre la faz del paisaje natural.

Música

La Obertura Cubana fue el resultado de dos semanas de vacaciones que disfrutó Gershwin en La Habana. Orquestó la obra entre el 1 y el 9 de agosto de 1932, completándola una semana antes del primer concierto que ofreció en el Lewisohn Stadium en Nueva York.

El compositor, fascinado por las pequeñas orquestas de baile cubanas con sus novedosos ritmos y inusuales instrumentos de percusión, se inspiró para combinar los ritmos cubanos con su propio material temático. El resultado fue una obertura sinfónica que incluye la esencia de la danza cubana. El concierto al aire libre antes referido, al que asistieron alrededor de 18.000 personas, resultó, según palabras del propio Gershwin:“la noche más excitante que nunca he tenido”.


Georges Gershwin - Obertura Cubana

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
© 2012. Design by Main-Blogger - Blogger Template and Blogging Stuff