viernes, 6 de febrero de 2026

EL MISTERIO DE LA NOCHE – Incorformismo -Año XVI. Nº 952

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Zacarías González Velázquez - Alegoría de la noche - 1818
Zacarías González Velázquez - Alegoría de la noche - 1818  (El Prado, Madrid)

 

Pintura

Esta pintura de González Velázquez, que decora el techo de una alcoba, representa a Diana, diosa de la luna, mientras cubre con su manto a la Noche, cuyo geniecillo lanza sus flechas a Morfeo, que dormita con sus adormideras en la mano. El genio del lucero Vespertino vuela sobre él, sujetando una lechuza, símbolo de la Noche, mientras una ninfa arroja sobre la tierra el rocío.

Música

El número final de un conjunto de cuatro canciones para voces masculinas, publicado originalmente en 1823, Die Nacht, D. 983c (Opus 17, núm. 4), fue compuesto por Franz Schubert, probablemente en algún momento de 1822. El autor del poema nunca ha sido identificado con certeza real; pudo ser el trabajo de F. W. Krummacher, el conocido teólogo y filósofo, un hombre cuyas palabras nunca antes habían sido y nunca más serían puestas en música por Schubert.

“Die Nacht” (“la noche”), que no guarda relación musical o textual ni con el D. 358 ni con el D. 534 (dos Lieder titulados también “Die Nacht”), está escrito en cuatro partes. El texto transmite sentimientos de paz —ej. "Qué hermosa eres, bienvenida tranquila y celestial paz"— y Schubert lo trata de una manera no muy diferente al famoso, entonces recientemente compuesto, villancico de Navidad "Noche de paz" (una canción casi seguro desconocida para Schubert, pero cuyo texto tiene algunas similitudes superficiales)


Franz Schubert - Die Nacht (Op.17, No. 4)

viernes, 30 de enero de 2026

LA TABERNERA DEL PUERTO – Por el ancho mar en la noche -Año XVI. Nº 951

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Claude Monet - Marina, tormenta - 1866
Claude Monet - Marina, tormenta - 1866  (Clark Art Institute, Massachusetts)

 

Pintura

Monet experimentó con la técnica en este paisaje marino (obra temprana), utilizando colores tenues y aplicando la pintura a grandes trazos, en ocasiones con una espátula de paleta. La composición es simple: la línea del horizonte divide el lienzo en bandas de mar y cielo, interrumpidos por el velero colocado ligeramente descentrado, con su bandera aleteando en el viento. Mientras que muchos de los paisajes de Monet son escenas soleadas, en esta obra destacan los cielos oscuros, las sombras profundas y las agitadas olas. Habiendo crecido en la costa de Normandía, el artista estaba familiarizado con el aspecto del mar en diferentes condiciones atmosféricas.

Música

Tras el triunfo en Barcelona, y pasado el paréntesis de la guerra, La tabernera del puerto, romance marinero en tres actos, con música de Pablo Sorozábal basado en el libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, estrenada el 6 de abril de 1936 en el Teatro Tivoli de Barcelona, llegó a Madrid y subió al escenario del teatro de la Zarzuela el 23 de marzo de 1940. Es más que probable que los autores, especialmente Sorozábal, esperaran alguna reacción negativa hacia la obra, pues hubo momentos de tensión durante el estreno. Algunos críticos mostraron más interés en desacreditar al compositor por sus ideas políticas que en comentar los valores musicales de la zarzuela. Sin embargo, la obra gustó tanto y era tan atractiva que, según escribe Sorozábal en sus memorias, llegaron a pedirle que cediera los derechos de autor de la obra a la Falange.

Leandro, acompañado de su amada, se dirige en una pequeña embarcación hacia una cueva que solo tiene acceso por mar, para cargar el fardo de cocaína, pero son sorprendidos por una tormenta y desaparecen ("Por el ancho mar en la noche") Juan de Eguía a quien le abruman los remordimientos explica a todos su verdadera identidad. Declara que él es el padre y no el marido de Marola y que ha cometido la infamia de arrastrar a Leandro y a Marola a la aventura del contrabando. Comprende el sacrificio de Leandro, quien por obtener el amor de Marola, ha accedido a realizar esta operación. Todos están indignados y gritan: «Juan de Eguía es el culpable». Aparecen en el puerto Marola y Leandro seguidos por los carabineros. Juan de Eguía se declara culpable y los carabineros le apartan de la pareja y le conducen con ellos. Marola y Leandro enlazan sus manos y Verdier declara que ahora sí cree en Dios y en la justicia divina. Leandro entra en la taberna con Marola y la rutina vuelve al pueblo.


Pablo Sorozabal - No.11 Intermedio - La tabernera del puerto



Pablo Sorozabal - No.11 Escena de la barca - La tabernera del puerto

viernes, 23 de enero de 2026

LA TABERNERA DEL PUERTO – Contrabando -Año XVI. Nº 950

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Joaquin Sorolla - Los contrabandistas - 1919
Joaquin Sorolla - Los contrabandistas - 1919  (Colección Privada)
 

Joaquín Sorolla - El mar de Ibiza (estudio de Los contrabandistas) - 1919
Joaquín Sorolla - El mar de Ibiza (estudio de Los contrabandistas) - 1919

 

Pintura

Acantilado batido por las olas del mar, éste de color verde oscuro con reflejos amarillos y malvas. Unos contrabandistas a plena luz del día ascienden afanosos por las rocas del precipicio con sus fardos a cuestas y abajo una cala angosta. En este sentido, bastantes investigadores coinciden en que las peñas que aparecen son los acantilados ibicencos de s´Aranyet. Además del cuadro definitivo, Sorolla llevó a cabo varios apuntes o bocetos preparatorios. La perspectiva aérea picada, la coloración más diluida, el apunte geométrico del trazo, la novedad temática de la roca ebusitana como protagonista y la sutileza narrativa, nos sitúan en un Sorolla en evolución, consciente de la transformación estética que en esos mismos años las vanguardias históricas comenzaban a consolidar.

Música

La tabernera del puerto, es un romance marinero en tres actos, con música de Pablo Sorozábal basado en el libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, estrenado el 6 de abril de 1936 en el Teatro Tivoli de Barcelona. Un cronista, que firma “Lara”, escribió en El Diluvio de Barcelona, tras el estreno: “Una partitura que no tiene desperdicio, altamente agradable, que se escucha con atención y penetra, adecuada y siempre, el ambiente de la obra. Toda ella perfectamente instrumentada, viéndose siempre el sello característico de un gran maestro como lo es Pablo Sorozábal”

Marola está desesperada porque ama con pasión a Leandro y decide explicarle todo el asunto. Habla con él, le declara su amor y le explica que Juan de Eguía es el padre de ella y que ahora le ha pedido su colaboración para llevar a cabo la operación del contrabando. Leandro comprende toda la situación y ambos entonan un apasionado dúo de amor, Marola no quiere abandonar a Leandro y decide acompañarle en la barca en que ha de salir al día siguiente con la partida de cocaína. Un delicioso trío es como un descanso para la gran escena final (“Marola resuena en el oído”) La gente, murmuradora al ver a Marola y a Leandro salir, imagina que ambos se escapan para emprender una nueva vida lejos de Juan de Eguía.


Sorozabal - No.9 Terceto cómico - La tabernera del puerto

 
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