viernes, 10 de julio de 2015

OBERTURAS – Conflicto entre mundos -Año VI. Nº 311

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Sandro Botticelli - El nacimiento de Venus - 1484
Sandro Botticelli - El nacimiento de Venus - 1484

Ésta es una de las obras más famosas de Botticelli. El momento que presenta el artista es la llegada de la diosa, tras su nacimiento, a la isla de Citera, empujada por el viento como describe Homero, quien sirvió de fuente literaria para la obra de Botticelli. Venus aparece en el centro de la composición sobre una enorme concha; sus largos cabellos rubios cubren sus partes íntimas mientras que con su brazo derecho trata de taparse el pecho, repitiendo una postura típica en las estatuas romanas de las Venus Púdicas. La figura blanquecina se acompaña de Céfiro, el dios del viento, junto a Aura, la diosa de la brisa, enlazados ambos personajes en un estrecho abrazo. En la zona terrestre encontramos a una de las Horas, las diosas de las estaciones, en concreto de la primavera, ya que lleva su manto decorado con motivos florales. La Hora espera a la diosa para arroparla con un manto también floreado; las rosas caen junto a Venus ya que la tradición dice que surgieron con ella.


Wagner no revisó con tanta frecuencia ninguna otra obra como su ópera Tannhäuser. No quedó satisfecho con el estreno de Dresde en 1845 y la primera representación en París en 1861 (con la Bacanal ampliada) fue el mayor escándalo teatral del siglo.

La acción tiene lugar en Turingia a fines del siglo XVIII. Dos mundos chocan entre sí: el mundo irreal de Venus, diosa del amor, que Tannhäuser ha abandonado, y el mundo histórico real del valle de Wartburg, donde vuelve a encontrar a Elisabeth, la virgen casta. El conflicto culmina en la competición de los Minnesingers sobre el tema de la naturaleza del amor. En su contraste de emociones, énfasis lírico e incitante sensualidad, la partitura refleja la polaridad de los dos mundos de Tannhäuser.


Richard Wagner - Obertura de Tannhäuser

viernes, 3 de julio de 2015

OBERTURAS – La inútil precaución -Año VI. Nº 310

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Francois Bossuet - Procesión en Sevilla - 1873
Francois Bossuet - Procesión en Sevilla - 1873

Al final de la calle Alemanes hay una cúpula gigantesca, de trazas similares a las de Santa Sofía de Constantinopla, que compite en majestuosidad con la Catedral de Sevilla. Junto a la Torre del Oro se levanta una fortaleza medieval de altos muros que protegen una gran construcción de aire renacentista. La calle Placentines se ha ensanchado sorpresivamente y deja ver una hermosa visión de la Giralda, que, desde otra perspectiva, junto al río, ha adoptado aires de alminar de la mezquita de Córdoba. Esa Sevilla inventada, de arquitecturas que nunca se levantaron y perspectivas soñadas, sólo existe en los cuadros de Bossuet.


El barbero de Sevilla, ópera de Gioacchino Rossini, se tituló inicialmente "Almaviva, ossia l'Inutile Precauzione" (Almaviva o la Inútil Precaución) para evitar la coincidencia con la ópera "Il Barbiere di Siviglia" (San Petersburgo 1782) del compositor italiano Giovanni Paisiello. Se estrenó el 20 de febrero de 1816, en el teatro Torre Argentina de Roma, bajo la dirección del propio compositor y el papel de Almaviva fue cantado por el famoso tenor sevillano Manuel García. La noche del estreno fue un rotundo fracaso, en parte debido a continuos abucheos de los partidarios de Paisiello. La segunda representación, ya sin el autor, fue un triunfo.

La conocidísima obertura de esta ópera se toca con frecuencia como pieza de concierto. Su carácter alegre, chispeante y humorístico prepara al público para las divertidas circunstancias y enredos de la trama argumental. La obertura original resultó ser un fracaso y Rossini la tuvo que sustituir por la que ya había utilizado en sus óperas "Aureliano en Palmira" (1813) y "Elisabetta, Regina d'Inghilterra" (1815), y que es la que ha quedado ligada de manera permanente a ésta, una de sus obras maestras.


Gioacchino Rossini - Obertura de El Barbero de Sevilla

 
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