viernes, 23 de enero de 2026

LA TABERNERA DEL PUERTO – Contrabando -Año XVI. Nº 950

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Joaquin Sorolla - Los contrabandistas - 1919
Joaquin Sorolla - Los contrabandistas - 1919  (Colección Privada)
 

Joaquín Sorolla - El mar de Ibiza (estudio de Los contrabandistas) - 1919
Joaquín Sorolla - El mar de Ibiza (estudio de Los contrabandistas) - 1919

 

Pintura

Acantilado batido por las olas del mar, éste de color verde oscuro con reflejos amarillos y malvas. Unos contrabandistas a plena luz del día ascienden afanosos por las rocas del precipicio con sus fardos a cuestas y abajo una cala angosta. En este sentido, bastantes investigadores coinciden en que las peñas que aparecen son los acantilados ibicencos de s´Aranyet. Además del cuadro definitivo, Sorolla llevó a cabo varios apuntes o bocetos preparatorios. La perspectiva aérea picada, la coloración más diluida, el apunte geométrico del trazo, la novedad temática de la roca ebusitana como protagonista y la sutileza narrativa, nos sitúan en un Sorolla en evolución, consciente de la transformación estética que en esos mismos años las vanguardias históricas comenzaban a consolidar.

Música

La tabernera del puerto, es un romance marinero en tres actos, con música de Pablo Sorozábal basado en el libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, estrenado el 6 de abril de 1936 en el Teatro Tivoli de Barcelona. Un cronista, que firma “Lara”, escribió en El Diluvio de Barcelona, tras el estreno: “Una partitura que no tiene desperdicio, altamente agradable, que se escucha con atención y penetra, adecuada y siempre, el ambiente de la obra. Toda ella perfectamente instrumentada, viéndose siempre el sello característico de un gran maestro como lo es Pablo Sorozábal”

Marola está desesperada porque ama con pasión a Leandro y decide explicarle todo el asunto. Habla con él, le declara su amor y le explica que Juan de Eguía es el padre de ella y que ahora le ha pedido su colaboración para llevar a cabo la operación del contrabando. Leandro comprende toda la situación y ambos entonan un apasionado dúo de amor, Marola no quiere abandonar a Leandro y decide acompañarle en la barca en que ha de salir al día siguiente con la partida de cocaína. Un delicioso trío es como un descanso para la gran escena final (“Marola resuena en el oído”) La gente, murmuradora al ver a Marola y a Leandro salir, imagina que ambos se escapan para emprender una nueva vida lejos de Juan de Eguía.


Sorozabal - No.9 Terceto cómico - La tabernera del puerto

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