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| Claude Monet - Marina, tormenta - 1866 (Clark Art Institute, Massachusetts) |
Pintura
Monet experimentó con la técnica en este paisaje marino (obra temprana), utilizando colores tenues y aplicando la pintura a grandes trazos, en ocasiones con una espátula de paleta. La composición es simple: la línea del horizonte divide el lienzo en bandas de mar y cielo, interrumpidos por el velero colocado ligeramente descentrado, con su bandera aleteando en el viento. Mientras que muchos de los paisajes de Monet son escenas soleadas, en esta obra destacan los cielos oscuros, las sombras profundas y las agitadas olas. Habiendo crecido en la costa de Normandía, el artista estaba familiarizado con el aspecto del mar en diferentes condiciones atmosféricas.
Música
Tras el triunfo en Barcelona, y pasado el paréntesis de la guerra, La tabernera del puerto, romance marinero en tres actos, con música de Pablo Sorozábal basado en el libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, estrenada el 6 de abril de 1936 en el Teatro Tivoli de Barcelona, llegó a Madrid y subió al escenario del teatro de la Zarzuela el 23 de marzo de 1940. Es más que probable que los autores, especialmente Sorozábal, esperaran alguna reacción negativa hacia la obra, pues hubo momentos de tensión durante el estreno. Algunos críticos mostraron más interés en desacreditar al compositor por sus ideas políticas que en comentar los valores musicales de la zarzuela. Sin embargo, la obra gustó tanto y era tan atractiva que, según escribe Sorozábal en sus memorias, llegaron a pedirle que cediera los derechos de autor de la obra a la Falange.
Leandro, acompañado de su amada, se dirige en una pequeña embarcación hacia una cueva que solo tiene acceso por mar, para cargar el fardo de cocaína, pero son sorprendidos por una tormenta y desaparecen ("Por el ancho mar en la noche") Juan de Eguía a quien le abruman los remordimientos explica a todos su verdadera identidad. Declara que él es el padre y no el marido de Marola y que ha cometido la infamia de arrastrar a Leandro y a Marola a la aventura del contrabando. Comprende el sacrificio de Leandro, quien por obtener el amor de Marola, ha accedido a realizar esta operación. Todos están indignados y gritan: «Juan de Eguía es el culpable». Aparecen en el puerto Marola y Leandro seguidos por los carabineros. Juan de Eguía se declara culpable y los carabineros le apartan de la pareja y le conducen con ellos. Marola y Leandro enlazan sus manos y Verdier declara que ahora sí cree en Dios y en la justicia divina. Leandro entra en la taberna con Marola y la rutina vuelve al pueblo.
Pablo Sorozabal - No.11 Intermedio - La tabernera del puerto
Pablo Sorozabal - No.11 Escena de la barca - La tabernera del puerto




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