viernes, 30 de octubre de 2015

BEBER LOS VIENTOS - ¡Y no le gustaba la flauta...! -Año VI. Nº 327

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Johannes Vermeer (atribuido) - Muchacha con una flauta - c. 1665-67

En esta pintura la joven interactúa directamente con el espectador. Lleva un sombrero exótico que crea una fuerte sombra sobre la mayor parte de su cara. Se sienta en una silla con remates de león, se apoya en un brazo, y está enmarcada por un tapiz de la pared de los cuales sólo es visible un fragmento.


El Concierto para flauta, arpa y orquesta en do mayor, K. 299 fue escrito por Mozart en abril de 1778 durante su estancia en París. Allí recibió el encargo de componer un concierto para flauta y arpa para ser interpretado por el Duque de Guînes, un buen flautista aficionado, y su hija, una excelente arpista, de acuerdo a las crónicas de la época. El segundo movimiento, andantino, es una pieza llena de encanto en la que Mozart demuestra su asimilación de las costumbres y los gustos de la sociedad parisina.

Bien sabido es que la flauta nunca fue uno de los instrumentos predilectos de Mozart, es más, ocurría todo lo contrario: la detestaba, según lo confirma alguna de las cartas escritas a su padre. De ahí que las obras que Mozart compuso para dicho instrumento fueran el resultado de encargos más que de su propia voluntad. Sin embargo, el escaso gusto que Mozart tenía por la flauta no resulta tan evidente en su música para dicho instrumento, más bien, la música parece decir lo contrario. Probablemente este aborrecimiento se intensificó por el hecho de haber recibido el compositor demasiados encargos de música para flauta en el corto lapso de tiempo transcurrido entre el invierno de 1777 y la primavera de 1778.


Wolfgang A. Mozart - Andantino - Concierto para flauta y orquesta en Do mayor KV 299

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