martes, 15 de octubre de 2024

AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE – El reflejo de la calle -Año XV. Nº 868

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Manuel de la Cruz Vázquez - La Feria de Madrid en la Plaza de la Cebada - 1770-80
Manuel de la Cruz Vázquez - La Feria de Madrid en la Plaza de la Cebada - 1770-80  (El Prado, Madrid)

 

Pintura

Inspirándose en los sainetes de su tío, el escritor don Ramón de la Cruz, el artista realizó una serie de escenas callejeras, entre ellas ésta. Se trata de una composición en la que de la Cruz caracteriza con acierto el ambiente bullicioso del pueblo, sus vendedores, mercaderes y paseantes. Tras la fuente de la Abundancia se observa la iglesia de Santa María de Gracia y, al fondo, la Colegiata de San Isidro. La plaza de la Cebada es un espacio urbano castizo y popular del La Latina de la ciudad de Madrid (España), en el que se encuentra el renovado Mercado de la Cebada, de la calle de Toledo. La etimología del nombre de la plaza se debe a la calle cercana homónima en la que se separaba la cebada cribando la destinada al forraje de los caballos del rey y de la que se aprovisionaba a los regimientos de caballería. El 19 de junio de 1622 se la acondicionó como un jardín público con motivo de las celebraciones de San Isidro. En la plaza se celebraron durante el siglo XVIII las denominadas Ferias de Madrid.

Música

Las pretensiones de los autores de Agua, azucarillos y aguardiente, pasillo veraniego en un acto (género chico) con libreto de Miguel Ramos Carrión y la música de Federico Chueca, estrenado en el Teatro Apolo de Madrid el 23 de junio de 1897, eran modestas, de ahí la denominación de “pasillo veraniego” pero obtuvo un éxito de los más memorables de la historia del género. Pese a que fue concebida como una obra para ese verano, para estar en cartel sólo unas semanas, alcanzó las doscientas representaciones seguidas. Desde entonces ha formado parte de la trilogía del madrileñismo junto a La verbena de la Paloma y La Revoltosa.

Un grupo de barquilleros revelan sus eróticos secretos comerciales de forma ágil, con clara dicción y en voz alta, si bien haciendo pantalla con la mano, pues sólo están destinados al oído del público. El ingenio con que estos mozos proveen de sus productos a la clientela femenina, no consiste sólo en lograr una activa venta de dulces, es a la vez un ingenio de la farsa local. Pues las que se acercan tan atrevidas a las golosas señoritas con su canto son voces femeninas que brotan de un grupo de roles masculinos colectivos con la desfachatez de los muchachos de calle.


Federico Chueca - Coro de barquilleros - Agua, azucarillos y aguardiente

viernes, 11 de octubre de 2024

AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE – Sufrida clase media -Año XV. Nº 867

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Louis Uhl - Niñeras en el parque - 1889
Louis Uhl - Niñeras en el parque - 1889  (Museo de Viena)

 

Pintura

Aficionado a las escenas de género, Uhl representa una escena, situada en un parque vienés, en la que se aprecia la conversación, y también el flirteo, entre niñeras y militares con vistosos uniformes. Pueden verse también a los niños jugando, distraídos, mientras sus niñeras se ocupan en otros menesteres.

Música

En Agua, azucarillos y aguardiente, pasillo veraniego en un acto (género chico) con libreto de Miguel Ramos Carrión y la música de Federico Chueca, estrenado en el Teatro Apolo de Madrid el 23 de junio de 1897, se citan otras calles, como la Ribera de Curtidores, el Prao, la Plaza de Colón, Lavapiés, Las Vistillas, la Puerta de Alcalá, la Cebá. Y aparecen personajes y situaciones del Madrid de la época: aguadores y aguadoras, cigarreras, chulapos y chulapas, manolos y manolas, castañeras, barquilleros, el olor a churros calientes y la limonada en los barreños de barro cocido, niñas jugando al corro mientras las niñeras coquetean con los soldados, etc. Es decir, el Madrid castizo del chotis, el pasodoble y el organillo.

Atanasia (Asia), una muchacha simpática pero extravagante, se siente poetisa. Con su madre, doña Simona, dejó la provincia para mudarse a Madrid, el paraíso de la cultura, donde llevan una vida más bien miserable. Una carta del tío les aconseja regresar al pueblo (Valdepatata), donde el primo está loco por casarse con Asia. Pero ésta sueña con Serafín, hijo de un exministro. Asia, es bien retratada en los primeros versos de las seguidillas cantadas por las niñas “tanto vestido nuevo, tanta parola y el puchero en la lumbre con agua sola” que describe la situación de gran parte de la sufrida clase media de entonces.


Federico Chueca - Coro de niñeras - Agua, azucarillos y aguardiente

viernes, 4 de octubre de 2024

AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE – Pregón comercial -Año XV. Nº 866

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Francisco de Goya - La ermita de San Isidro el día de la fiesta - 1788
Francisco de Goya - La ermita de San Isidro el día de la fiesta - 1788  (El Prado, Madrid)

 

Pintura

La escena representada por Goya transcurre el día de la fiesta de San Isidro en los alrededores de su ermita madrileña, donde se congregaban numerosas personas para beber el agua de la fuente milagrosa que el santo había hecho brotar allí. En primer término, un majo trae el agua a un grupo de majas sentadas en el suelo, mientras que, al fondo, la muchedumbre hace cola para acceder a la fuente, distinguiéndose a la derecha a dos guardias de corps, lo que podría significar la presencia de algún miembro de la familia real entre los asistentes. De expresiva pincelada, es magistral en su estudio de las luces, además de revelar la capacidad de observación del artista.

Música

Agua, azucarillos y aguardiente, es un pasillo veraniego en un acto (género chico) con libreto de Miguel Ramos Carrión y la música de Federico Chueca. Se estrenó en el Teatro Apolo de Madrid el 23 de junio de 1897.

Al final del breve preludio orquestal, una áspera voz de mujer ofrece: ¡Agua, azucarillos y aguardiente! Es el título de la obra, para el público madrileño inconfundible pregón de las vendedoras de agua y de los quiosqueros que expenden dulces y licor en los parques de diversión de Madrid. Refleja a la clase media empobrecida en contacto con las clases más humildes. Y se desarrolla en las proximidades de la Verbena de San Lorenzo, el 9 de agosto, en el paseo de Recoletos.


Federico Chueca - Preludio - Agua, azucarillos y aguardiente

 
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