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| Pedro Pablo Rubens - Orfeo y Eurídice - 1636-37 (El Prado, Madrid) |
Pintura
Así leemos en el libro X de las Metamorfosis (1-139): "(...) Después de llorarla mucho el poeta rodopeo hasta las brisas etéreas y para no dejar de tantear incluso a las sombras, osó descender hasta la Estige por la puerta del Ténaro(...). Mientras así decía y movía las cuerdas al son de sus palabras, lo lloraban las almas sin vida(...) ni la regia esposa ni quien rige lo más profundo, se atreven a decir que no a quien suplica y llama a Eurídice. (...) El rodopeo Orfeo la recibió junto con la condición de no volver hacia atrás sus ojos hasta haber salido de los valles del Averno o el regalo quedaría sin efecto".
En este lienzo de Rubens no vemos el fatal desenlace que tendrá la historia de estos dos enamorados ya que, poco antes de llegar al final del Hades, Orfeo se dio la vuelta para contemplar a Eurídice y ésta volvió de nuevo al inframundo, tal y como habían prometido Plutón y Proserpina.
En este lienzo de Rubens no vemos el fatal desenlace que tendrá la historia de estos dos enamorados ya que, poco antes de llegar al final del Hades, Orfeo se dio la vuelta para contemplar a Eurídice y ésta volvió de nuevo al inframundo, tal y como habían prometido Plutón y Proserpina.
Música
Divertidas incongruencias, como hacer que los dioses del Olimpo bailen un cancán, proporcionan pimienta a la partitura. Offenbach parodia elementos de la gran opera en el estúpido y vulgar dúo de las moscas del acto segundo. Los finales son los puntos álgidos de la ópera y caracterizan el incremento de velocidad e intensidad que conduce al clímax. El primer acto comienza muy tranquilo con Orfeo y Eurídice a solas, mientras la obra termina en un tiempo muy rápido con todos los dioses interpretando un frenético galop mientras abandonan el escenario. Orphée aux Enfers (Orfeo en los Infiernos), con texto de Ludovic Halévy, posteriormente revisado por Héctor Jonathan Crémieux, se estrenó el 21 de octubre de 1858 en el Théâtre des Bouffes-Parisien.
ACTO II, Escena II - Las orillas del Estigia.
Eurídice está disfrazada de bacante ("J'ai vu le dieu Bacchus"), pero el plan de Júpiter de llevársela se ve interrumpido por la llamada a la danza. Las cosas se animan cuando llega la pieza más conocida de la opereta, el famoso cancán al que todos se abandonan salvajemente. Entran Orfeo y la Opinión Pública, pero Júpiter tiene un plan, y promete mantener a Eurídice lejos de él. Orfeo no debe mirar atrás, o perderá a Eurídice para siempre ("Ne regarde pas en arrière!"). La Opinión Pública lo vigila atentamente, para evitar que se deje engañar, pero Júpiter lanza un rayo que sobresalta a Orfeo y hace que mire atrás, de manera que todo acaba felizmente, con una repetición del cancán.
Eurídice está disfrazada de bacante ("J'ai vu le dieu Bacchus"), pero el plan de Júpiter de llevársela se ve interrumpido por la llamada a la danza. Las cosas se animan cuando llega la pieza más conocida de la opereta, el famoso cancán al que todos se abandonan salvajemente. Entran Orfeo y la Opinión Pública, pero Júpiter tiene un plan, y promete mantener a Eurídice lejos de él. Orfeo no debe mirar atrás, o perderá a Eurídice para siempre ("Ne regarde pas en arrière!"). La Opinión Pública lo vigila atentamente, para evitar que se deje engañar, pero Júpiter lanza un rayo que sobresalta a Orfeo y hace que mire atrás, de manera que todo acaba felizmente, con una repetición del cancán.
Jacques Offenbach - "J'ai vu le dieu Bacchus" - Orphée aux Enfers
Jacques Offenbach - "Ne regarde pas en arrière!" - Orphée aux Enfers



