viernes, 13 de julio de 2018

AL BAILE - Pasacalle -Año IX. Nº 490

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Luis Paret y Alcazar - El Jardín Botánico desde el Paseo del Prado - ca. 1790
Luis Paret y Alcázar - El Jardín Botánico desde el Paseo del Prado - ca. 1790  (El Prado, Madrid)

Pintura

Ante la puerta occidental del Jardín Botánico madrileño, obra de Francisco Sabatini, fechada en 1781, desfilan varias carrozas y se advierte un nutrido grupo de damas y caballeros en animados gestos de paseo, diversión y saludos. Las figuras presentes en la escena de Paret y Alcazar forman diferentes grupos, concebidos rítmicamente, pero existe una sensación de quietud, de tranquilidad que se refuerza con la verticalidad de las formas arquitectónicas del cerramiento del Jardín Botánico y de los copudos árboles con los que consigue un efecto de sereno clasicismo. Su dibujo es perfecto y los personajillos constituyen una excelente galería de miniaturas, en donde no falta ninguno de los tipos más característicos de la época.

Música

Musica notturna delle strade di Madrid (Música nocturna de las calles de Madrid) Op. 30 nº 6 (G. 324), es un quintettino (quinteto) para instrumentos de cuerda compuesto alrededor de 1780 por Luigi Boccherini, compositor italiano al servicio de la Corte española desde 1761 hasta 1805.

La obra describe las bulliciosas calles de la noche de Madrid. El quinto movimiento “Passa calle” (“Pasacalle”), conocido como "Los Manolos, bocazas de clase baja"; no es un pasacalle en realidad, sino que imita su canto. En España, el pasacalle denota «pasar a través de la calle», cantando como diversión.


Luigi Boccherini - Pasacalle - Musica notturna delle strade di Madrid, Op. 30 nº 6 (G. 324)

viernes, 6 de julio de 2018

AL BAILE - Polonesa -Año IX. Nº 489

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Korneli Szlegel - Polonesa bajo el cielo - s. XIX
Korneli Szlegel - Polonesa bajo el cielo - s. XIX  (Museo Gliwice)

Pintura

En su origen (siglo XVI) la polonesa era una marcha solemne que daba principio y fin a una fiesta realizada en casa de una familia de la nobleza; las parejas, tomadas de las manos y guiadas por el dueño de la casa, atravesaban las salas, las galerías y los jardines, haciendo los más extravagantes movimientos; en ocasiones el dueño guiaba la marcha, que recorría desde los jardines hasta los baños. Nació como un baile, como excusa de los nobles para mostrar sus fastuosos hogares a sus allegados y hasta a la plebe. Aquí tenemos una representación debida a Szlegel.

Música

Se piensa, aunque no está del todo probado, que la Suite para orquesta Nº 2 en Si menor, BWV 1067, data de los años en que Bach dirigía en Leipzig los conciertos del Collegium Musicum, desde 1729 hasta 1737 y posteriormente a partir de 1739. La Suite, para flauta y cuerda, está formada, además de la Obertura (Introducción), de seis movimientos o danzas, la cuarta de las cuales es una Polonesa.

La Polonesa es una danza polaca de movimiento moderado y en compás de tres por cuatro. En su origen, siglo XVI, era una marcha solemne que daba principio y fin a una fiesta realizada en casa de una familia de la nobleza. Normalmente son muy alegres. Las melodías de la Polonesa suelen ser de una estructura simple, a base de frases breves. Posee un ritmo muy característico en el que se combinan corcheas y semicorcheas. Durante el siglo XVIII se produjo la estilización de la danza de pasos polaca, lenta y a menudo de carácter melancólico. Es en esta época donde la polonesa se entronca dentro de la suite con un estilo brillante y efectista.


Johann Sebastian Bach - Polonesa - Suite para orquesta Nº 2 en Si menor, BWV 1067

viernes, 29 de junio de 2018

EL RESPLANDOR DEL BARROCO - Conciertos de París -Año IX. Nº 488

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Johannes Vermeer - El arte de la pintura - c. 1666
Johannes Vermeer - El arte de la pintura - c. 1666  (Kunsthistorisches Museum, Viena)

Pintura

La mujer que aparece aquí no es una alusión a la pintura sino que se trata de la personificación de Clío, la musa de la Historia, representada como una mujer vestida con falda amarilla y manto de seda azul, que sostiene en su mano izquierda un libro y en la derecha un trombón. La escena se desarrolla, como viene siendo habitual en el maestro, en un interior, posiblemente el propio taller del artista, aunque la sala en la que Vermeer ha dispuesto la escena no tiene mucho que ver con el estudio de un pintor al mostrar el suelo con losas de mármol, ricos muebles, el tapiz o el mapa en la pared. Sobre la mesa hallamos diversos objetos: un libro erguido, un cuaderno abierto, paños de seda que caen hacia delante, una máscara. En la zona de la derecha se sitúa el artista de espaldas, vistiendo a la antigua, ante un lienzo casi en blanco, en el que está pintando la corona que cubre la cabeza de Clío. Un pesado cortinaje se abre en la zona de la izquierda, aportando teatralidad a la composición, como si el espectador la hubiese corrido para poder contemplar la escena, rompiendo con la intimidad del momento. La luz penetra por la ventana e impacta en la pared, donde podemos observar un amplio mapa de los Países Bajos, realizado por Claes Jansz Vischer hacia 1692 en el que se representan las diecisiete provincias de los Países Bajos antes de la firma del Tratado de Westfalia.

Música

El Concierto para cuerdas y bajo continuo en Re mayor, RV 121, pertenece al conjunto de conciertos de Vivaldi conocido como ‘Conciertos de París’. El receptor más probable de esta serie de conciertos fue Jacques-Vincent Languet, comte de Cergy, que sirvió como embajador francés en Venecia de diciembre de 1723 a octubre de 1731. También pudieron ser preparados para un visitante francés en Venecia, perteneciente al círculo del embajador. Los doce primeros conciertos, a los cuales pertenece el No. 10, RV 121, forman un conjunto que, según el uso de la época, se compilaban para ser editados o vendidos de esta forma.

Este concierto puede clasificarse como un ‘concerti a quattro’, es decir, un concierto para un conjunto de cuerda estándar de la época, sin la participación de solistas. Vivaldi dejó más de cuarenta conciertos de este tipo. La mayoría de ellos estarían destinados a ser interpretados por un conjunto de mujeres, en los conciertos que seguían a los servicios religiosos en la capilla del the Ospedale della Pietà, la casa en la que el compositor sirvió, de forma intermitente, entre 1703 y 1740.


Antonio Vivaldi - III. Allegro - Concierto para Cuerda y Bajo Continuo, en Re Mayor, RV 121

 
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