viernes, 3 de octubre de 2014

EL RESPLANDOR DEL BARROCO - Sones revolucionarios -Año V. Nº 264

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Jan Steen - La lección de clavecín - 1660
Jan Steen - La lección de clavecín - 1660

Un par de amantes dispares constituyen el asunto en este cuadro de Steen: un viejo tonto, que viste un traje pasado de moda, se presenta como profesor de música de una niña remilgada, sentada ante un clavicordio. La gran llave, que cuelga prominente en el centro de la imagen, colocada en una línea por encima de la mano del anciano, implica su deseo. Sin embargo, la pintura situada por encima de ellos, indica que sus avances pasan desapercibidos. En ella se muestra a Venus, la diosa del amor, y a Cupido, el dios del deseo erótico, ambos dormidos.


Una de las piezas más notables en el repertorio de clavecín es Le Tic-Toc-Choc ou Les Maillotins de François Couperin, una “pièce croisée” de su decimoctavo Ordre publicado en su Tercer Libro de 1722. “Tic-Toc” es un término artificial que expresa un pulso, un movimiento repetido, un latido, un caballo que camina, el péndulo de un reloj o un martillo que golpea. Se conoce por “Les Maillotins” a los participantes de una revuelta en París en el año 1382 en protesta por la subida de impuestos para sufragar la Guerra de los Cien Años.

En 1717 Couperin se convirtió en organista y compositor de la corte con el título ordinaire de la musique de la chambre du Roi. Sus tareas en la corte francesa consistían en crear música sacra para las oraciones reales y música de cámara para deleite de los monarcas. Con sus colegas, daba un concierto todas las semanas, normalmente en domingo. Muchos de estos conciertos tenían la forma de suites para violín, viola da gamba, oboe, traverso y clavicémbalo, del cual era un virtuoso intérprete.


François Couperin - Le Tic-Toc-Choc ou les Maillotins

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