viernes, 1 de abril de 2011

DESDE EL ALMA - Ave María -Año I. Nº 59

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Murillo - La Inmaculada Concepción de El Escorial - ca. 1660-65
Bartolomé Esteban Murillo - La Inmaculada Concepción de El Escorial - ca. 1660-65

 


Pintura

En esta personificación de la Virgen como Inmaculada, debida a Murillo, el rostro adolescente destaca por su belleza y los grandes ojos que dirigen su mirada hacia arriba. La figura muestra una línea ondulante que se remarca con las manos juntas a la altura del pecho pero desplazadas hacia su izquierda. Los querubines que conforman su peana portan los atributos marianos: las azucenas como símbolo de pureza, las rosas de amor, la rama de oliva como símbolo de paz y la palma representando el martirio. Los ángeles aportan mayor dinamismo a la composición, creando una serie de diagonales paralelas con el manto de la Virgen.

Música

Durante el verano del año 1825, Schubert disfrutó de unas tranquilas Vacaciones en la Alta Austria, donde fue recibido con entusiasmo. Fue durante este periodo cuando escribió sus Canciones sobre textos del escritor Sir Walter Scott. Este ciclo contiene su Ellens dritter Gesang D. 839 (Tercera canción de Ellen), una adaptación musical de la traducción al alemán que Adam Storck realizó del poema The Lady of the Lake de W. Scott, a la que popularmente se conoce como Ave María. El texto es una plegaria dirigida a la Virgen María por Ellen Douglas, la heroína del ciclo, en cuyo estribillo se incluye la invocación Ave Maria. El texto de Scott/Storck de la canción de Schubert se sustituye frecuentemente con el texto latino tradicional de la oración.

En una carta de Schubert a su padre y a su madrastra se refiere a la música de su Ave María con estas palabras: "Mis nuevas canciones de la Dama del Lago, de Scott, tuvieron especialmente mucho éxito. También se maravillaron enormemente de mi piedad, que expresé en un himno a la Virgen Santa y que aparece, toma cada alma y la enfoca a la devoción."

¡Ave María! ¡Suave Dama!
¡Oye el rezo de una doncella!
Tú que puedes oírme en el páramo
Tú que puedes salvarme de la desesperación
Seguros hemos de dormir bajo tu cuidado
Aunque estemos desterrados, proscritos y envilecidos
Dama, oye el rezo de una doncella;
¡Madre, oye la suplica de una niña!

(Primera estrofa del texto original)


Franz Schubert - Ave María

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