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| Mikhail Vrubel - Puente de los suspiros, Venecia - 1894 (Galería estatal Tretiakov, Moscow) |
Pintura
El Puente de los Suspiros es uno de más famosos de Venecia. Situado a poca distancia de la Plaza de San Marcos, une el Palacio Ducal con la antigua prisión de la Inquisición, cruzando el Rio Di Palazzo. Es una construcción barroca del siglo XVII que da acceso a los calabozos del palacio. En la imagen vemos el puente, un canal y edificios antiguos. Sobre el fondo de un cielo tranquilo, se representan las siluetas de las fachadas de los edificios. La imagen en sí parece un poco borrosa y descolorida, debido al estilo especial de pintura de Vrubel. Al contemplar la imagen, se percibe un ambiente de paz y tranquilidad. Edificios que se reflejan en el agua clara, el cielo con nubes: todo esto ayuda no solo a relajarse, sino también a admirar el talento del artista. La transparencia del aire, la belleza de los edificios antiguos, que se reflejan en el canal, el Puente de los Suspiros, las góndolas "inactivas" y sus sombras verdosas en la superficie transparente, las elegantes fachadas de casas con ventanas enmarcadas con relieves estampados, todo esto se fusiona en una única imagen llena de particular atractivo.
Música
Le pont des soupirs (El puente de los suspiros) es una opéra bouffe u opereta con música de Jacques Offenbach y libreto de Hector-Jonathan Cremieux y Ludovic Halévy. Se estrenó en versión de dos actos en el Théâtre des Bouffes Parisiens, París el 23 de marzo de 1861.
El Doge Cornarino y su criado, Baptiste, han desertado durante una batalla y son buscados. Se han disfrazado de mendigos y se han infiltrado
en el palacio real en donde la esposa de Cornarino, Catarina, está siendo cortejada por un buen número de admiradores, incluyendo el futuro Doge, Malatromba. Durante esta escena (“Ah! Le Doge!”), Catarina manifiesta su locura en un vano intento por escapar del acoso de Malatromba. Éste se arranca con un bolero, al que se unen Cornarino y
Baptiste, junto con los espías Astolfo y Franrusto, quienes están escondidos entre barómetros y relojes.
Jacques Offenbach - Ah! Le Doge! - Le pont des soupirs




Venecia fue la fuente de inspiración por excelencia para los románticos. Sin embargo… cuando Offenbach centró su atención en la ciudad, la desmitificó sin piedad en su opereta, acabando con la poesía de sus barcarolas y el encanto mágico de su carnaval. Los sustituyó por boleros frenéticos, cantos tiroleses anacrónicos y canciones de music-hall. En esta opereta, las políticas ejemplares de los Dux en general, y las de Catarina Cornaro en particular, se convierten en caprichos, cobardía y traición.
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